Conferencia General

Abrir las puertas a bendiciones maravillosas

Conferencia General

Las conferencias han formado parte de la Iglesia desde el principio de esta dispensación. La primera conferencia se llevó a cabo sólo dos meses después de que se organizó la Iglesia. Nos reunimos dos veces al año para recibir instrucción de las Autoridades Generales y de los oficiales de la Iglesia. Estas conferencias están a nuestro alcance a través de varios medios, tanto en línea como por canales locales, este próximo 1 y 2 de octubre 2022. Las cinco sesiones de la conferencia se transmiten en directo a los cuatro países del Área Sudamérica Sur, en LaIglesiadeJesucristo.org, en el canal de YouTube de la Conferencia General de la Iglesia y a través de la aplicación Biblioteca del Evangelio. Los espectadores pueden ver o escuchar algunas o todas las sesiones según el siguiente cuadro guía:

Cuando la Iglesia fue organizada, José Smith recibió una revelación que incluía una importante instrucción para todos los miembros de la Iglesia, tanto en esa época como ahora, en cuanto a nuestra disposición de escuchar al profeta, el Señor dijo: “…daréis oído a todas sus palabras y mandamientos que os dará… porque recibiréis su palabra… como si viniera de mi propia boca” (D y C 21:4-5).

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Se nos promete que los mensajes de la conferencia general pueden cambiar nuestra vida, si es que estamos dispuestos a seguir el consejo que escuchemos. El Señor le explicó en una revelación al profeta José Smith: “…que al estar reunidos os instruyáis y os edifiquéis unos a otros, para que sepáis cómo… obrar de conformidad con los puntos de mi ley y mis mandamientos…”. Pero el saber “cómo obrar” no es suficiente. En el siguiente versículo, el Señor dijo: “…os obligaréis a obrar con toda santidad ante mí” (D y C 43:8-9). Esta disposición a actuar de acuerdo con las instrucciones reveladas, abre las puertas a bendiciones maravillosas.
Las conferencias generales  son una fuente abundante de revelación e inspiración personal y de luz para estos tiempos difíciles, debido a que están centradas en Cristo y su Evangelio. Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). El Espíritu de Cristo “existe en todas las cosas, y da vida a todas las cosas, (D y C 88:13), por lo que, al intensificar nuestra fe en Cristo, recibimos luz en una medida cada vez más intensa hasta que esta disipa todas las tinieblas que pudiesen acumularse a nuestro alrededor. “Lo que es de Dios es luz; y el que recibe luz y persevera en Dios, recibe más luz, y esa luz se hace más y más resplandeciente hasta el día perfecto”(D y C 50:24). La Luz de Cristo nos prepara para recibir la influencia ministradora del Espíritu Santo, que es “el poder convincente de Dios […] de la verdad del Evangelio”, la fuente más grande de luz que el Padre Celestial imparte en la vida terrenal proviene del Espíritu Santo, cuya influencia “iluminará [su] mente y llenará [su] alma de gozo”(D y C 11:13) 
Debido a que “la luz se allega a la luz” (D y C 88:40), las decisiones que se tomen sin la influencia del Espíritu Santo tenderán a llevarlos a las sombras y a la oscuridad. El élder Robert D. Hales enseñó: “Cuando [la luz] está presente, la oscuridad es derrotada y debe retirarse […]. Cuando está presente la luz del Espíritu Santo, la oscuridad de Satanás se aleja”. 
El élder Neal A. Maxwell señaló: “La vida está proyectada de tal manera que tenemos que ‘vencer por la fe’ y no por agudeza intelectual, ni por riquezas ni por pericia política”. Por consiguiente, no se puede estar lleno de fe y libre de pruebas. 
La Conferencia General, representa la voz del Señor para nosotros en las pruebas de la vida y una guía de inspiración personal. “Porque si hacéis estas cosas, las puertas del infierno no prevalecerán contra vosotros; sí, y Dios el Señor dispersará los poderes de las tinieblas de ante vosotros, y hará sacudir los cielos para vuestro bien” (D y C 21:6). Ésas son grandes promesas que nos pueden mantener a salvo en estos tiempos peligrosos. Las necesitamos, y el Señor las cumplirá, si estamos dispuestos a seguir a los profetas videntes y reveladores. 
Decidan ahora dar a la conferencia general un lugar de importancia en su vida; decidan escuchar con atención y seguir las enseñanzas que se den. “¡Oh todos vosotros que sois de corazón puro, levantad vuestra cabeza y recibid la placentera palabra de Dios, y deleitaos en su amor!; pues podéis hacerlo para siempre, si vuestras mentes son firmes.” (Jacob 3:2). Invitamos a abrir su corazón y prepararse para escuchar a nuestros líderes en esta conferencia.