A Donde me Mandes Iré

    Donde Me Mandes Iré

    La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha implementado numerosas medidas de seguridad ante la expansión del COVID-19. Algunas de ellas han afectado la manera cómo los miembros de la Iglesia se reúnen y adoran. Sin embargo, la medida de mayor impacto y envergadura ha sido aquella relacionada con el traslado de todos los misioneros que sirven alrededor del mundo hasta sus países de origen.

    Durante las últimas semanas, gracias a los esfuerzos constantes del liderazgo y funcionarios administrativos de la Iglesia, miles de misioneros han regresado a sus países de origen desde los países de nuestra área, mientras que otros tantos no lo han podido hacer. Esta labor no ha estado exenta de dificultades y ha demandado mucha paciencia y oración de los misioneros, sus líderes y padres.

    Algunos de estos valientes misioneros han compartido su testimonio y las enseñanzas que esta experiencia les ha proporcionado.

    Hermana Espínola (Paraguay)

    Para los misioneros que tengan dudas o temor acerca de la cuarentena, yo también he tenido esos sentimientos. Al momento de presentárseme la oportunidad de tomar el vuelo, he pensado en muchas cosas que podrían suceder, pero me centré más que nada en preguntar al Señor si realmente debía tomar el vuelo. Con mi familia por medio de una videollamada hicimos una oración y preguntamos al Señor si realmente debía tomar ese vuelo, tuvimos un sentimiento profundo de tranquilidad, y eso me ayudó a tomar la decisión de someterme a la voluntad del Señor.

    He tenido la oportunidad de compartir el Evangelio, de demostrar que soy una representante de Jesucristo y que una persona pueda aumentar su fe. En estos momentos estoy por salir y volver al campo misional, a servir en mi maravilloso país, ¡A seguir el llamado que el Señor me ha dado en Su obra!

    Realmente soy testigo del amor de nuestro Padre Celestial hacia sus misioneros, en todo este tiempo he sentido un manto protector especial... a pesar de que estaba sin compañera, sentía al Salvador caminar a mi lado en todo momento. Sé sin ninguna duda que Él responde nuestras oraciones, sé que al confiar en Él y poner nuestra parte en los cuidados sanitarios necesarios, vamos a ser protegidos por Él. Sé que los tiempos del Señor son perfectos y si nos sometemos a Su voluntad veremos grandes milagros en nuestra vida.

    Elder Recalde (Paraguay)

    Estuve sirviendo como misionero de tiempo completo en Lima - Perú, la situación que vivimos actualmente causó muchos cambios en nuestra sociedad y también en el servicio misional.A pesar de eso los líderes de la Iglesia trabajaron arduamente para garantizar nuestra seguridad física y emocional. Tuvimos todo lo que necesitábamos. Nunca nos dejaron solos; ellos estuvieron pendientes de nosotros siempre.

    Al volver a nuestro país fuimos llevados a cuarentena. A penas pisamos el aeropuerto nos dieron suficientes tapabocas, guantes y alcohol en gel.Durante los 14 días nos visitaron y nos llamaban para estar pendiente de nuestras necesidades. Fuimos protegidos y bendecidos durante este difícil momento. El Señor nos ama y no nos abandonó en ningún momento.

    A los Padres. Deseo que sepan que sus hijos estarán bien, pues el Señor está con cada uno de ellos, velando continuamente por su bienestar. Sigan adelante con firmeza en su fe, pues con fe todas las cosas pueden ser posibles.

    Elder Cattebeke (Paraguay)

    Jamás me trataron mejor que en el lugar donde estuvimos; no era un hotel ni nada parecido, pero el cariño y paciencia de los compatriotas es incomparable. También ocurrió un milagro ahí dentro conmigo. Me enfermé y todo eso, y marcó mi vida la experiencia tan grande que tuve con la mano protectora del Señor. Él me estaba cuidando yo le sentí más cerca que nunca en toda mi vida. Jamás voy a olvidar la oportunidad de enseñar y regalar un libro de mormón a un comandante del ejército. Con la mira puesta en el Señor todo es más fácil; confiamos en Él y fue una experiencia inolvidable.

    Hermana Díaz (Argentina)

    Durante estas semanas, donde muchos de nosotros nos hemos visto restringidos en cuanto a nuestra movilidad habitual, he visto como el Señor me ha bendecido personalmente con la compañía de su espíritu consolador. Que a pesar de haber tantas personas en el mundo hablándole en este preciso momento, Él, quien es el autor de todas las cosas y es superior a todo lo que conocemos, se preocupa por responder mis oraciones y darme instrucciones para saber cómo continuar trabajando en su obra.

    Como han dicho últimamente los siervos del Señor, Él está al timón y debemos buscar diligentemente qué es lo que quiere que aprendamos en estas circunstancias de gran incertidumbre. Sé que nuestro Padre que está en los cielos quiere comunicarse con nosotros, para ofrecernos una guía segura en este mundo de constantes cambios y lo único que requiere de nosotros es una mente y un corazón bien dispuestos para hacer su voluntad.

    Elder Pappa (Argentina)

    En este último tiempo, durante la cuarentena, fue un momento en el que pude desarrollar más los atributos de Cristo, uno de ellos fue la paciencia. También pude ver como el salvador está a nuestro lado.

    Sé que, al poner de nuestras fuerzas, el Señor nos ayuda y pone el resto que nos falta para lograr lo que queremos. Sé que Él es nuestro salvador, nuestro compañero, nuestro amigo, nuestro hermano, nuestro ejemplo a seguir y que Él vive. En este tiempo de prueba vi como el Señor de la viña trabajó conmigo, a mi lado, ayudándome a no caer y dándome fuerzas para poder servir a los misioneros y a las personas. A pesar de que los momentos son difíciles, pude aumentar más mi fe gracias a Él.

    Hemana Cortés (Chile)

    Estaba sirviendo una misión en Brasil, Curitiva. A todos nosotros nos afectó mucho lo que está pasando con el Coronavirus en nuestro país y en el mundo entero. Pero nosotros como misioneros tenemos el poder y la autoridad para compartir el Evangelio, sea como sea. Y aquí tuvimos la oportunidad de compartir el evangelio a través de los celulares. La experiencia más bonita que yo tuve fue con una hermana que se llama Elvira. Ella estuvo mucho tiempo apartada del Evangelio, pero nosotros la llamamos justo en el día en que ella había hecho una oración, y nos dijo que fuimos como ángeles. Compartimos videos y nuestros testimonios con ella. También hicimos una oración y sentimos muy fuerte el Espíritu.

    Cuando llegamos a la cuarentena, yo dije que iba a hacer de esta experiencia y leí en Predicad Mi Evangelio sobre la humildad. Una parte que me llegó mucho fue una que dice que nosotros como representantes de Jesucristo tenemos que someternos a la voluntad de nuestro Padre.

    Elder González (Chile)

    Nos han entregado números y contactos de personas inactivas y también investigadores y ha sido genial compartir con ellos a través del teléfono. Hace poco hablamos con una hermana que se llama María y ella nos contestó muy feliz. Ella estaba realmente deseando que la llamáramos, cantamos himnos y compartimos escrituras y el Espíritu se sintió bien fuerte. En su cara se podía ver su felicidad y su alegría.

    Yo sé que, aunque a veces parezca difícil o, aunque pensemos que es imposible hacer estos milagros, Dios trabaja de maneras que tal vez para nosotros parezcan imposibles.

    Hemana Galindo (Chile)

    Vengo de la misión Brasil Santa María, donde serví por dos meses y llegué luego a esta cuarentena (en Chile). Realmente ha sido una experiencia fantástica, muy espiritual. Sobre todo, por una experiencia que tuve una noche al hacer mi oración. Le pedí al padre oportunidades misionales. No sabía cómo iba a suceder eso, pero tuve confianza en Él. Al día siguiente llegó el hermano encargado de nosotros con celulares y referencias de personas que estaban alejadas de la Iglesia y que podían escuchar el Evangelio. Y fue una experiencia maravillosa. Me di cuenta de que el Padre Celestial no se detiene; que Su obra nunca acaba. Y que Él nunca deja de mostrar a Sus hijos el amor que él tiene. Hablamos con una mujer que dijo que nuestra llamada fue una respuesta a sus oraciones, ya que justo en ese momento ella estaba necesitando saber que Dios la amaba y estaba allí con ella. El estar en cuarentena no ha sido un impedimento para seguir trabajando en la obra del Señor. Y ser una luz y ser un instrumento en sus manos es el mayor gozo que puedo sentir como una misionera de Jesucristo.

    Elder Granados (Uruguay)

    Bueno, para mí la experiencia con la cuarentena no fue fácil, al principio no sabía cuánto tiempo íbamos a estar encerrados, y claro, yo y muchos teníamos algo de ansiedad, pero al enfocarme en las necesidades de las personas y dejar de pensar en una fecha de salida a casa, me enfoque en lograr fechas y compromisos. El hecho de recordar nuestro objetivo misional me ayudó a enfocarme. El organizar mi tiempo, me ayudó a usar mi tiempo de manera más adecuada. Al continuar ministrando a las personas con las que estaba trabajando en mis otras áreas me ayudó a enfocarme y olvidarme de todo cuanto los miembros y no miembros me decían del covid-19.  Hay personas que no tienen la luz, ni la esperanza que tenemos nosotros y dejan que el miedo los paralice. Al enfocarnos en Jesucristo y confiar más en Dios, viene la calma que todo estará bien. Al continuar ministrando y enseñando por video llamadas, notamos que el Espíritu sigue siendo el mismo. Ayudamos a dos jovencitos a llegar al bautismo, y claro, reconocemos que todo no paso por nosotros. Otros se involucraron y ayudaron. Estamos agradecidos a la valiosa ayuda de los miembros. Dios sigue obrando milagros y esta es una gran oportunidad para que otros escuchen a Jesucristo y vengan a Él.

    Hermana Lira (Uruguay)

    Rafael fue un milagro desde el principio. Fue encontrado por misioneras que tuvieron que regresar a casa. Desde el primer día ya sentía muchos deseos de ser bautizado. Él asistió a la iglesia la misma semana en que fue encontrado. Sin embargo, por las condiciones de la cuarentena esa fue la primera y única vez que él pudo asistir a una reunión tradicional en la iglesia; después de eso él asistió a reuniones en la casa del obispo. Pensamos que eso fue muy importante porque él se sentía ya parte de la iglesia. Siempre participaba en las clases de “Ven, Sígueme” y el domingo de ayuno y testimonios, él participo dando su testimonio. ¡Aun cuando no era miembro! Fue una evidencia más que Dios está dirigiendo esta, Su gran obra.

    La mayoría de las lecciones, las tuvimos por videollamada, él siempre estuvo dispuesto a tenerlas, aunque fuera por ese medio, en varias de esas lecciones invitamos a un miembro a la videollamada para poder hermanarle más. ¡Queríamos que se sintiera parte del barrio! 

    Finalmente, el día de su bautismo llegó. Por las condiciones, no podían asistir más que unas cuántas personas. Sin embargo, aun así, queríamos que él se sintiera bienvenido en el barrio. Así que pedimos a los miembros que enviaran un pequeño video dándole la bienvenida y así él podía conocerlos. 

     El recibió el Sacerdocio la semana pasada en una pequeña reunión con nosotras y el obispo, en esta misma ocasión bendijo la Santa Cena.